Mallach-Abogados | NULIDAD, SEPARACIÓN Y DIVORCIO
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NULIDAD, SEPARACIÓN Y DIVORCIO

NULIDAD, SEPARACIÓN Y DIVORCIO

Cuando un matrimonio decide poner fin a su convivencia y desea otorgar trascendencia jurídica a esta situación puede acudir a una de las tres instituciones que regulan dicha circunstancia: la nulidad, la separación o el divorcio.

 

         ¿Cuál es la diferencia entre ellas?

 

En la separación el vínculo matrimonial continúa existiendo, los esposos siguen casados pero existe una especie de “autorización judicial “ o “ declaración judicial de esta situación “, que a la vez regula las medidas personales y económicas derivadas de la misma.

Con el divorcio, sin embargo, se disuelve el matrimonio, dejando de existir el vínculo entre los esposos fijándose, igualmente, en la Sentencia que declara el divorcio del matrimonio los efectos, tanto personales como económicos, derivados de la ruptura.

La diferencia esencial entre separación y divorcio es que en el primer caso no se puede contraer nuevo matrimonio, mientras que tras el divorcio, sí.

La nulidad del matrimonio significa, por el contrario, que este nunca ha existido porque en el momento de contraerlo, que no después, concurría alguna de las causas de nulidad que prevé el Código Civil. También en este caso, la Sentencia que así lo declare regulará las consecuencias personales y económicas derivadas de dicha declaración.

 

            ¿Cuáles son los requisitos necesarios para poder solicitar la separación o el divorcio?

 

Desde el año 2005 no se exige ningún otro requisito que el haber transcurrido tres meses desde la celebración del matrimonio, viniendo obligado el Juez a decretarlo a solicitud de cualquiera de los cónyuges. Esto es lo que se llama el “divorcio exprés” dado que anteriormente se exigía haber obtenido primero la separación judicial para lo cual, además, era necesario alegar y acreditar una de las causas de separación legalmente previstas, como el incumplimiento por el otro cónyuge de las obligaciones matrimoniales.

Para decretar la nulidad es necesario, sin embargo, que quien la solicite demuestre que cuando se contrajo el matrimonio concurría en alguno de los cónyuges alguna de las circunstancias legalmente previstas, como el error en la persona o cualidades del otro cónyuge o haberse contraído por coacción o miedo grave.

 

         ¿Cuál es el procedimiento a seguir?

 

Existen dos tipos de procedimientos para obtener la separación o el divorcio, unos es el llamado “de mutuo acuerdo”, mediante el cual ambos cónyuges solicitan conjuntamente la separación o el divorcio, acompañando a dicha solicitud, que es lo que se llama demanda, el acuerdo sobre las medidas a adoptar en relación con la guarda y custodia de los hijos menores, pensión de alimentos para los hijos, pensión compensatoria, en su caso, adjudicación del uso de la vivienda familiar, distribución de cargas del matrimonio e incluso la liquidación de la sociedad de gananciales.

Una vez presentada la demanda en el Juzgado junto con el convenio regulador, ambos cónyuges serán citados para manifestar a presencia judicial su  conformidad con el convenio aportado, dictándose seguidamente la Sentencia.

 

El otro procedimiento, llamado “contencioso”, se sigue cuando los cónyuges discrepan sobre las medidas a adoptar, como por ejemplo, a cuál de los progenitores se va a adjudicar  la guarda y custodia de los hijos menores, el importe de las pensiones de alimentos o la distribución de los gastos familiares, etc…. En este procedimiento, si no se alcanza un acuerdo con anterioridad, lo cual es posible en cualquier momento, se celebra un juicio con asistencia de ambos en el que se practicarán las pruebas pertinentes y tras el cual, el juez a la vista de los manifestado y probado por cada uno de ellos, decidirá en la sentencia las medidas a adoptar, cuyo cumplimiento resultará obligatorio para ambos.

La nulidad matrimonial sólo puede decretarse mediante un procedimiento contencioso en el que además interviene el Ministerio Fiscal.

 

Una vez solicitada la separación o el divorcio por uno de los cónyuges, este se decretará en todo caso, no estando prevista legalmente ninguna causa de oposición a tal pronunciamiento, por lo que las cuestiones objeto de controversia entre ambos podrán ser únicamente las medidas reguladoras en relación con los hijos, bienes comunes, etc..

Resulta deseable, desde luego, llegar a un acuerdo en evitación de desagradables confrontaciones, sobre todo cuando hay hijos comunes, si bien debe también tenerse en cuenta que los acuerdos que se adopten sólo podrán ser modificados posteriormente, a falta de acuerdo entre ambos, cuando se alteren sustancialmente las circunstancias concurrentes en el momento de su adopción.